LA REINA DEL PAYPAY

Canta :  PASIÓN VEGA

En la calle del Silencio,
número uno,
el PayPay abre sus puertas
irreverentes
a la hora en que hacen los grises
su último turno,
cuando ya no hay por la calle
nadie decente.

En la sala el humo indócil
lo envuelve todo,
caballeros disfrazados
de vividores,
marineros que a este puerto
como a otros muchos
vienen buscando el calor
que dan los amores.

Sobre el escenario
ya se anuncia el primer nombre
y entre lentejuelas
y plumas de cabaret,

tras a piel, los huesos
y la garganta de un hombre,
canta un corazón
y un alma rota de mujer.

La reina del PayPay
buscó su nombre en la ironía,
reina del PayPay de noche,
triste fantasma de día.

Canta, canta.
No te calles, pobre loca,
que La Lirio es aún más triste
cuando sale de tu boca.

Canta, canta.
Nunca pares de cantar,
que si te callas se calla,
que si te callas se calla,
se calla la libertad.

En un sucio camerino
se desmaquilla,
las bombillas del espejo
alumbran su suerte,

además de la mujer
que le dio la vida
no hubo amores que a su amor
correspondiesen.

Sobre el escenario
queda claro cada noche
la gran valentía
que hay detrás de una mujer,
y al verlo llorar
descubren a su vez los hombres
que dentro de un hombre
hay siempre un trozo de mujer.

La reina del PayPay
buscó su nombre en la ironía
reina del PayPay de noche,
triste fantasma de día.

Canta, canta.
No te calles, canta,
que los ojos son más verdes
si salen de tu garganta.

Canta, canta.
Nunca pares de cantar,
que si te callas se calla,
que si te callas se calla...

Canta, canta,
que tu canción es tu lucha
y La bien pagá se rinde
a tus pies cuando te escucha.

Canta, canta.
Nunca pares de cantar,
que si te callas, te callas
que si te callas, Te callas
se calla la libertad.